La ciudad de Esmirna quedaba a unos cincuenta kilómetros al norte de Éfeso. Se le llamaba «Puerto de Asia» porque tenía un puerto excelente sobre el Mar Egeo. La iglesia de esa ciudad luchaba contra dos fuerzas enemigas: una población judía muy opuesta al cristianismo, y una población no judía que era leal a Roma y apoyaba la adoración del Emperador. La persecución y el sufrimiento eran inevitables en un ambiente así. Esmirna actualmente es la ciudad de Izmir, en Turquía.
Smirna, La Iglesia Fiel en Medios de las Tribulaciones Apocalipsis 2:8-11
La ciudad de Esmirna quedaba a unos cincuenta kilómetros al norte de Éfeso. Se le llamaba «Puerto de Asia» porque tenía un puerto excelente sobre el Mar Egeo. La iglesia de esa ciudad luchaba contra dos fuerzas enemigas: una población judía muy opuesta al cristianismo, y una población no judía que era leal a Roma y apoyaba la adoración del Emperador. La persecución y el sufrimiento eran inevitables en un ambiente así. Esmirna actualmente es la ciudad de Izmir, en Turquía.
I. LA DEDICATORIA. “Escribe al ángel de la iglesia en Esmirna…” (v. 8).
Debe ser tenido en mente que “ángel” (Angelos) significa mensajero y no siempre significa un ser celestial. Es más bien improbable que estas cartas fueran dirigidas a seres celestiales. El ángel de la iglesia era uno que fue reconocido como mensajero por la iglesia ( Policarpo).
Puede haber sido que la semilla del reino fue primero plantada allí mientras Pablo estaba en Éfeso (Hch. 19:10).
“El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto.”
Se recuerda a la iglesia que su Señor es el conquistador de la muerte y ha vencido en favor de ellos. Esta imagen del Señor es muy apropiada para dar ánimo a quienes estaban bajo amenaza de sufrimientos y muerte. La expresión el primero y el postrero sugiere la eternidad del Señor Jesucristo.
La resurrección de Jesús es el punto principal sobre el que gira toda otra doctrina de la Biblia.
II. APROBACION. “Yo conozco tus obras, y tribulación, y pobreza…” (v.9).
Las pruebas y tribulaciones tienen varios propósitos en la vida de los creyentes:
El Señor nunca prometió a Sus discípulos un jardín de rosas en esta tierra. Aquellos que se convirtieron en Sus discípulos lo hicieron así en pleno conocimiento de las dificultades que estaban adelante (Juan 15:18-20; 16:12).
Jesús conocía su pobreza. Dijo, “Pero tú eres rico” (v. 9). Note el contraste entre esta iglesia y la iglesia en Laodicea (3:17 - 18). Laodicea era una iglesia rica y pobre. Rica en cosas materiales pero en lo espiritual, pobremente agobiada. Esmirna era una iglesia pobre y rica. Eran pobres en plata y oro y en las cosas que un hombre pudiera poseer, pero el Señor dijo, “tú eres rico.”
Jesús dijo, “…porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lucas: 12:15). Parece que ninguna verdad es mejor ilustrada para la visión pública todos los días que esta. Los periódicos claramente vociferan las noticias de que las riquezas no hacen feliz a las personas y no las llenan con la paz mental. Pero debemos continuar creyendo exactamente lo mismo.
Porque las cosas están hechas para un tiempo, pero nosotros estamos hechos para la eternidad. “…ha puesto eternidad en el corazón de ellos…” (Eclesiastés: . 3:11).
III. LA EXHORTACION. “No temas en nada lo que vas a padecer…” (v. 10).
El temor es el gran ladrón de las paz mental. La ausencia de temor es una herencia que disfruta el cristiano fiel y verdadero. No obstante, muchos que afirman ser cristianos están afligidos con los temores y las preocupaciones. Pero como la sombra desaparece con la aparición del sol, del mismo modo cuando el lucero del alba aparece en nuestros corazones, los temores se disiparán ante nuestros ojos .
¿A qué le tiene temor hijo de Dios? ¿El pasado? (Filipenses: 3:13- 14). ¿El futuro? Dios tiene el futuro y la corona de vida es la esperanza permanecer en El. Si uno tiene un verdadero temor por Dios, todos los otros temores son innecesarios (Hebreos:. 13:6).
Los diez días no serán literales sino que representan un período de sufrimiento comparativamente corto. Debían tener coraje porque su tribulación sería por una duración limitada.
IV. LA PROMESA. “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu…” (v. 11).
Se le recuerda a la iglesia y al lector que el mensaje tiene aplicación a todo aquel que tenga el oído para escuchar y obedecer al Espíritu Santo. La Biblia habla de una muerte física o terrenal (Mateos. 10:28) y una muerte eterna (Apocalipsis 20:6). La muerte eterna es “la segunda muerte” que significa la separación eterna entre la persona y Dios. La segunda muerte tiene lugar en el lago de fuego (Apocalipsis. 20:14-15). Es identificada como la separación eterna y final de Dios, cuando sean arrojado al lago de fuego
Pr. Silas F. Garcia