CREYENTES JUDÍOS
Algunos creyentes en Filadelfia eran judíos. Ellos creyeron que Jesús era su Mesías. Pero no todos los judíos del lugar creyeron. Los que no creyeron rechazaron a los que creyeron, al punto que no los dejaron entrar más a la sinagoga de la ciudad. A los judíos creyentes se le cerró la puerta de la sinagoga, pero Jesús les abría otra. “una puerta abierta que nadie podría cerrar” (3:8).
Mensaje a la Iglesia de Filadelfia IIª (Ap. 3: 7-13) 03/04/2016
CREYENTES JUDÍOS
Algunos creyentes en Filadelfia eran judíos. Ellos creyeron que Jesús era su Mesías. Pero no todos los judíos del lugar creyeron. Los que no creyeron rechazaron a los que creyeron, al punto que no los dejaron entrar más a la sinagoga de la ciudad. A los judíos creyentes se le cerró la puerta de la sinagoga, pero Jesús les abría otra. “una puerta abierta que nadie podría cerrar” (3:8).
Pero Jesús consoló a los judíos mesiánicos de Filadelfia diciéndoles que ellos eran verdaderos judíos. Quienes eran falsos judíos eran los otros. (Ap:3:9) He aquí, yo entregaré a aquellos de la sinagoga de Satanás que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y sepan que yo te he amado.
El problema con el judaísmo rabínico es que sigue a sus rabinos y las tradiciones de los hombres, no a la Palabra de Dios. Esto fue lo que Jesús tanto criticó de los fariseos.
(Marcos 7:5-9) Entonces los fariseos y los escribas le preguntaron: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen con manos inmundas? (6) Y El les dijo: Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: "Este pueblo con los labios me honra, pero su corazón está muy lejos de Mí. (7) Mas en vanos me rinden culto, enseñando como doctrinas preceptos de hombres. (8) Dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres. (9) También les decía: Astutamente violáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.
Los fariseos les cerraron la puerta de la sinagoga a los creyentes mesiánicos en Filadelfia. Fueron excomulgados. Ellos ya no pudieron entrar más a la sinagoga de la ciudad. Sin embargo, Jesús les abrió otra puerta, la del Reino de Dios. El Señor es quien tiene la llave del Reino, no los religiosos.
PREPARADOS PARA LA HORA DE LA PRUEBA
De la misma forma, cuando nosotros seamos perseguidos, apreciémoslo como una oportunidad para desarrollar carácter y probar lo que verdaderamente creemos. La persecución y las pruebas manifiesta lo que hay en nuestro corazón.
(Apocalipsis 3:10) Porque has guardado la palabra de mi perseverancia, yo también te guardaré de la hora de la prueba, esa hora que está por venir sobre todo el mundo para poner a prueba a los que habitan sobre la tierra.
Muchos tiemblan ante la mención de tribulación. Pero en lugar de dejarnos atemorizar, debemos entender que el propósito de las pruebas no es destruirnos, sino todo lo contrario; la meta es limpiarnos y prepararnos.
(Malaquías 3:2-3) ¿Pero quién podrá soportar el día de su venida? ¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando El aparezca? Porque El es como fuego de fundidor y como jabón de lavanderos. (3) Y El se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas en justicia al SEÑOR..
AL VENCEDOR
Además de la corona, el Señor promete las siguientes recompensas a aquellos que salgan vencedores de las pruebas en la iglesia.
(Apocalipsis 3:12) Al vencedor le haré una columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo.
a. Columna en el Templo: A las personas importante que morían, las honraban haciendo una columna con su nombre en el templo que adoraba a su dios.
b. El Nombre de Dios
c. El nombre de la Ciudad de Dios.
Los vencedores también serán sellados con el Nombre de la Ciudad de Dios, la cual es Jerusalén. Este sello funcionará como el documento de identificación del Reino de Dios, o como el pasaporte que dará entrada libre a la Nueva Jerusalén.
(Apocalipsis 21:23-27) La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que la iluminen, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. (24) Y las naciones andarán a su luz, y los reyes de la tierra traerán a ella su gloria. (25) Sus puertas nunca se cerrarán de día (pues allí no habrá noche); (26) y traerán a ella la gloria y el honor de las naciones; (27) y jamás entrará en ella nada inmundo, ni el que practica abominación y mentira, sino sólo aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero.
Filipenses 3:20-21 (NVI)
20 En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo. 21 Él transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas.
¿ Como será ese cuerpo?
Transformado semejante al cuerpo glorioso de Cristo:
a- No tendrá sangre (donde se encuentra la vida biológica)
b- Podrá comer (Lucas: 24: 36-41)
c- Vencerá a la ley de la materia ( Juan: 20: 26-29 )
d- Vencerá la ley de la gravedad ( Hechos: 1:6 – 11)
Pr. Silas F. Garcia