Landing Inmobiliaria Publica tus propiedades con fotos, mapa y WhatsApp — desde $390 al mes Ver más
Todos los artículos
LAS PALIZAS A ALÍ...

LAS PALIZAS A ALÍ...

14 de junio de 2016 En esta esquina

No saben quienes argumentan que Muhammad Alí, por su habilidad, casi recibió castigo. La verdad es que fue víctima de severas golpizas, según nos cuenta Don Fernando Gómez Arias


(A manera de homenaje póstumo al Gran Don Fer, “En Esta Esquina..!” publicará algunos de los fabulosos artículos con que nos favoreció en El Heraldo de México. Iniciamos con este, también en reconocimiento al recientemente fallecido Muhammad Alí)


NADIE FUE MAS GOLPEADO QUE ALI

Por Fernando Gómez Arias


Cuando se hablaba del riesgo que significaría para Marco Antonio Barrera combatir contra Danny Pacquiao, por las secuelas de la intervención quirúrgica de un "nudo" de vasos sanguíneos en su cabeza --cirugía de la cual ya se habló ampliamente), en un programa de televisión que se trasmite diariamente a las dos de la tarde, los supuestos expertos abordaron el caso y emitieron opiniones equívocas, sin respaldo histórico: concretamente, uno de los comentaristas dijo que lo sucedido a Muhammad Ali era una muestra de que hasta los más avezados púgiles pueden sufrir males cerebrales a pesar de su habilidad defensiva. En efecto, un sólo golpe puede matar al más hábil. Pero en el caso de Alí, la verdad es que a lo largo de su carrera acumuló severísimo castigo en cuerpo y cabeza, y la habilidad defensiva a la que aludió el comentarista sólo la tuvo en la primera fase de su carrera.

Alí, antes Cassius Clay, fue, a no dudarlo, uno de los más brillantes y talentosos boxeadores de la división mayor. Pero no inexpugnable. Contra lo que se dijo en la emisión de marras, el boxeador de Kentucky recibió golpizas brutales y opinar en contrario es una muestra de la ligereza con la que muchos emiten puntos de vista originados en la ignorancia.

La carrera de Ali se divide en dos períodos: antes y después de su destierro del boxeo activo. En la segunda etapa, el pugilista recibió castigos terribles que, en última instancia, fueron definitivos para causarle trastornos irreversibles, incluyendo el mal de Parkinson.

Ali tenía 25 años cuando en abril de 1967, se negó a alistarse en el Ejército del Tío Sam. Fue echado del boxeo activo. Regresó después de tres años y medio de ausencia. Derrotó a Quarry y Bonavena y las puertas del gran título se abrieron para él. Alí y Joe Frazier se enfrentaron el 8 de marzo de 1971 en el Madison Square Garden de Nueva York.

En los dos primeros asaltos, Alí volvió a deslumbrar pero entonces invitó a Frazier a atacarle en las cuerdas. Frazier era más pequeño que Alí y administraba fuertes golpes al cuerpo de su oponente, que se revolvía con directos a la cabeza.

Parecía que Alí se protegía bien hasta que, en el undécimo asalto, Frazier abrió su defensa con un gancho a la mandíbula. A partir de ese momento, Alí pasó a la defensiva. En el último asalto, Frazier volvió a conectar un potente gancho y Alí cayó. Ese golpe hizo que Frazier ganara el combate por decisión unánime del jurado.

Los dos boxeadores se habían castigado de manera terrible y necesitaron cuidados médicos en un hospital. La mejilla de Alí estaba destrozada, y su cadera fue tan castigada por los golpes de Frazier en las cuerdas, que casi no podía andar.
Algo se había puesto de manifiesto: Alí había perdido para siempre su capacidad motriz. Las piernas que en la primera etapa de su carrera fueron los sostenes de un boxeo alígero, de gran velocidad de desplazamiento, que le permitía alardes defensivos que dejaban boquiabiertas a las multitudes, ya no funcionaban. Ahora tenía que defenderse sólo con los brazos, con su balanceo de espaldas a las cuerdas y recostándose en ellas. Recibía muchos más golpes y era vulnerable frente a fuertes pegadores. Empezó a asimilar un castigo sistemático en cada combate.

En febrero de 1973, un ex marine de poderosos músculos, Ken Norton, enfrentó a Alí. En un momento del primer asalto, Alí abrió la boca para decirle algo —probablemente ofensivo-- a Norton cuando éste le sacudió con tal fuerza que le rompió la mandíbula, aunque nadie se percató de ello en los primeros asaltos. Alí perdió por puntos.

En enero del 74, Alí se vengó de Frazier, ganándole ampliamente por decisión de los jueces. Nueve meses más tarde, enfrentó a George Foreman, en Kinshasa, en lo que fue un combate histórico. Foreman era un pegador implacable. Sometió a Alí a durísima presión, lo castigó brutalmente, con golpes al cuerpo demoledores. Hasta que el genio de Ali produjo el golpe que le resolvió el problema, un directo de derecha que tumbó a Foreman para el conteo final. Al término de la pelea, Alí perdió el conocimiento unos instantes.

Por tercera ocasión, Alí se encontró con Joe Frazier, el 1 de octubre de 1975. Una vez más, ambos se golpearon salvajemente. Alí estuvo a punto de abandonar en el octavo round. Reaccionó. Y Frazier arrió banderas en el penúltimo asalto. El doctor de Alí, Ferdie Pacheco, describió sin tapujos el estado del campeón tras el combate: su cerebro tardó 24 horas en recuperarse del efecto del castigo sufrido. Conociendo el actual estado de Ali, ¿qué consecuencia real tuvo esta pelea en la salud del campeón?

Alí había entrado en decadencia. Recibía castigo que se acumulaba en un físico sumamente dañado. Ken Norton volvió a pegarle salvajemente, pero Alí soportó y, una vez más, su indomable valor lo sacó avante. Después vendrían los KOS terribles, sucesivos, frente a adversarios de calidad discutible.

El doctor Ferdie Pacheco, en su libro "Doctor en combate", explica cómo en torno del campeón se sospechaba que sus lamentables últimas actuaciones se debían a que el "doctor blanco" lo había drogado. También contó que la táctica de apoyarse en las cuerdas, inseparable de Alí desde su pelea con Foreman ya que había perdido la agilidad para evitar los golpes, había supuesto un duro castigo para sus riñones y que muchas veces orinaba sangre.

Alí soportó después castigo terrible ante Leon Spinks, Larry Holmes, Trevor Borbick.

Muy pronto no pudieron ocultarse por más tiempo a la opinión pública los problemas de salud de Alí. Hablaba con lentitud y dificultad, sus movimientos eran descompensados y parecía hinchado. En 1984 le diagnosticaron el mal de Parkinson.

Irresponsable opinión, porque falta a la verdad de manera lamentable es decir que Alí no fue golpeado salvajemente durante su carrera. La realidad es que Alí es el campeón de peso completo que más castigo sufrió, en peleas sucesivas.

Más de En esta esquina