Riviera Maya: manjares con herencia prehispánica
2 de agosto de 2016 wDestinos México
Un oasis caribeño se extiende sobre la península de Yucatán, en el estado de Quintana Roo.
Un oasis caribeño se extiende sobre la península de Yucatán, en el estado de Quintana Roo. Brisa marina, cocoteros, arena fina, mar turquesa, cielo estrellado… ¿qué mejor escenario para uno de los destinos gastronómicos más reconocidos del país?
Para mantener la vigilia durante Semana Santa, una opción es visitar la Riviera Maya, cuya gastronomía está basada en pescados y mariscos recién pescados del Mar Caribe. Estos frutos marinos se preparan con ingredientes y técnicas mayas, lo cual les confiere un inigualable sabor. Por si fuera poco, este sitio vive un auge culinario gracias a reconocidos chefs que reinterpretan platillos regionales con un toque gourmet.
Para sazonar los platillos de la Riviera, los cocineros utilizan chaya ¬–una planta local– chile habanero –pequeño, anaranjado y muy picante– y chile xcatic, también llamado güero o de agua. Asimismo, emplean cebolla morada marinada en jugo de naranja agria, cilantro y pasta de achiote, obtenida a partir de la maceración de semillas de achiote.
Aunque los complejos hoteleros cuentan con restaurantes que sirven especialidades mexicanas, la mejor opción es salir a comer a un local cuya especialidad sea la cocina regional. Si te gustan los mariscos, no dudes en pedir un cebiche de mero, callo de hacha o pulpo. Compleméntalo con salsa Xnipec, que contiene jitomates, chiles habaneros, cilantro, cebolla morada, jugo de naranja agria y sal. Pero ten cuidado: es bastante picante.
Otra delicia local es el pescado Tikinxic, originario de Isla Mujeres. Se marina con una salsa de pasta de achiote, tomate, cebolla, ajo y naranja; se entierra en un hoyo hecho en la arena y se cubre con una hoja de plátano. Acompaña esta delicia con tortillas recién hechas y un vino tinto o rosado semiseco.
Si no quieres comer mariscos pide los tradicionales papadzules, tortillas de maíz remojadas en una salsa de pepitas de calabaza, rellenas de huevo cocido y bañadas en una salsa de tomate con chile habanero y cebolla. De postre, deléitate con un dulce de papaya o ciricote o un exquisito chocolate maya caliente o frío.