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APRETADO, PERO GANÓ EL BUEN PESO GRANDE

APRETADO, PERO GANÓ EL BUEN PESO GRANDE

11 de septiembre de 2016 En esta esquina

Las tarjetas de 117-111 y 116-112 parecen evidencias fabricadas para dar pie al reclamo y al bombardeo en medios para calentar una revancha.

APRETADA VICTORIA DEL BUEN PESO
CHICO; LA CONTROVERSIA, 
MERCADOTECNIA PARA REVANCHA


#InglewoodCalifornia
El nincaragüense Román “Chocolatito” González brindó su segunda decepcionante actuación en fila, pero logró conquistar su cuarta corona mundial en peso distinto, tras la victoria por decisión unánime sobre el mexicano Carlos “Príncipe” Cuadras, que perdió lo invicto y cedió el título supermosca del Consejo Mundial de Boxeo.

En el histórico Fórum de Inglewood, el mexicano tuvo una gran actuación, frente a un oponente –hay que decirlo- mucho más pequeño, de brazos más cortos y de menos peso que, por lo mismo, anula su poder en los nudillos, como fue el centroamericano que sembró terror en las divisiones paja y minimosca, pero que ha dejado mucho que desear en mosca y supermosca, las cuatro categorías en las que se ha coronado.

Quien conoce de box sabe que hasta un kilo de diferencia es fundamental, tanto para la resistencia como para el punch. Ambos marcaron el límite supermosca la tarde del viernes, es verdad, pero habrá que ver cuánto pesaron antes de subir al ring; Cuadras, un gallo bajado a supermosca y González, un minimosca subido a supermosca.

Fue así que el mexicano Cuadras lució grandioso. Fue así que golpeó hasta el cansancio el rostro y cuerpo del “Chocolatito”, que, cuando sus cortos brazos lograban conectar, ni movía al ahora ex invicto mexicano.

Claro, con esa diferencia de peso, el rostro del nicaragüense tenía que terminar como terminó: tumefacto, con raspones y chichones por todos lados.

Las tarjetas tan disparatadas de dos jueces parecen parte de la mercadotecnia publicitaria encaminada a organizar un segundo y más productivo encuentro entre estos dos guerreros latinoamericanos.

La de 115-113 es la real. Las otras dos (117-111 y 116-112) parecen evidencias fabricadas para dar pie al reclamo y al bombardeo en medios (Televisa, diarios y sitios digitales) para calentar una revancha.

La fórmula es fácil. “Un buen peso chico NUNCA le va a ganar a un buen peso grande”, dice con certeza una máxima del pugilismo. Carlos es muy simpático, sí, pero no es un buen peso grande. Así fue y así será, por los siglos de los siglos…

Pero con la controversia, los organizadores tienen éxito en dos sentidos: por un lado se corona por cuarta ocasión “Chocolatito” González y, por el otro, se abre una avenida para un productivo reencuentro.

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