La última década se ha visto complacida en el campo de las neurociencias, por el enorme desarrollo en el área de la tecnología de visualización cerebral, que está permitiendo mejorar el conocimiento sobre cómo funciona el cerebro para optimizar el aprendizaje, aunado a los conocimientos ya existentes, como la pedagogía, psicología y la neurociencia cognitiva, que se suman para seguir mejorando la educación.
Han sido muchos los caminos para el estudio del cerebro, llamado también “el órgano del aprendizaje”. Las investigaciones en neurociencias revelan lo que todo educador debe saber; no podemos separar lo cognitivo del estado emocional de cada alumno .
Los avances en neurociencias, a través de la técnica de neuroimágenes, dan como resultado que somos capaces de recordar cuando tenemos contextos emocionales positivos, esta es una de las ventajas de las neurociencias y su aporte en la neuroeducación; cuando hay situaciones positivas en el cerebro, se activa el hipocampo, sin duda, una región imprescindible en los procesos de memoria y aprendizaje.
Las emociones en el aula
Se sabe bien de la importancia de generar climas emocionales altamente positivos en el ambiente educativo, que activen de manera positiva el aprendizaje, para que, tanto alumnos como profesores, vinculen de manera positiva la enseñanza-aprendizaje. La nueva educación habla de fortalecer y vincular las relaciones entre alumnos y profesores, lo cual debe ser prioridad. Somos seres sociales; desde que estamos en la interacción social, nos vinculamos con y a través de los demás, no solo con personas, sino también con las emociones. Los bebés, al nacer, saben algo ya de cuestiones morales y son capaces de poder imitar gestos de los padres; se les facilita aprender de todo aquello que les produce placer, donde disponen de un sistema de recompensa asociado a la dopamina.
El sistema de recompensa permite a cada individuo estar motivado de forma intrínseca, y esta a su vez, lo vincula con regiones del cerebro que son imprescindibles para el aprendizaje, que se activa de manera importante, cuando algo nos genera curiosidad, cuando nos vinculamos con los demás, y también, con el juego.
NEUROPEDAGOGÍA DEL JUEGO
En la parte específica del juego, se ha visto que el reto asociado al mismo, y el feedback suministrado a cada niño cuando interactúa al jugar, son 2 elementos muy importantes, y sobre todo esenciales, que permiten una mayor atención hacia los sucesos externos, y especialmente, un mejor aprendizaje.
Las investigaciones que utilizan neuroimágenes, más lo que indican los estudios longitudinales, demuestran cada vez más, que la formación neuroemocional en cualquier etapa educativa, permite a los alumnos adquirir competencias socioemocionales, imprescindibles para su buen desarrollo personal, pero el aspecto más importante, es que constituye una influencia positiva en su rendimiento académico; en la neuroeducación no hay puntos medios: la cognición y emoción componen un binomio perfecto para la enseñanza-aprendizaje.
Atención
En cada aula de clase, las emociones juegan un rol muy importante, porque facilitan la atención; donde hay atención, hay sin duda aprendizaje. La atención es un constructo más complicado de lo que se creía; desde la investigación científica se han identificado redes atencionales, unas de alerta orientativa y otras de orientación ejecutiva, que a su vez, activan regiones concretas del cerebro, interviniendo neurotransmisores específicos, resultando especialmente relevante desde la neuroeducación, la atención ejecutiva, que es aquella que permite estar concentrados durante una tarea, inhibiendo estímulos que consideramos irrelevantes. El lóbulo prefrontal juega un rol importante en la atención ejecutiva.
Las investigaciones en neurociencias han demostrado que la atención ejecutiva puede mejorarse con programas específicos de entrenamiento cognitivo.
Alternativas para la atención
El ejercicio físico tiene lo suyo, en los procesos atencionales, así como también el mindfulness; durante el ejercicio físico se libera una molécula BDNF, que interviene en procesos neurales, básicos para el aprendizaje, ayudando a la plasticidad sináptica o la neurogénesis.
Con relación al mindfulnes, es esencial que sea integrado en los programas de educación emocional, ya que es una forma extraordinaria de entrenamiento mental, que mejora la atención ejecutiva, teniendo otros beneficios, como evitar el estrés.
La atención es un recurso muy limitado, y por ello, no podemos mantenerla de forma focalizada por tiempos prolongados; surge la necesidad de realizar interrupciones en clase en determinado tiempo, durante la jornada formativa, con el interés de mejorar la eficiencia cognitiva.
En experimentos con niños de edades entre 9 y 11 años, se ha visto que un simple parón de 4 minutos, para que puedan moverse y realizar ejercicios de cierta intensidad, es suficiente para mejorar su concentración durante las tareas posteriores. En el caso de los niños y adolescentes con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), se ha comprobado que los programas de artes marciales -como los de taekwondo-, inciden de forma muy positiva sobre su autorregulación.
Memoria
Somos lo que la memoria nos recuerda, y cada momento la actualizamos, por medio del aprendizaje; no podemos aprender sin la memoria, a través de ella consolidamos la información adquirida, para recuperarla cuando es necesario. Existen diferentes tipos de memoria, en diferentes regiones cerebrales.
El neuroeducador, sabe que los alumnos son capaces de recordar mejor, situaciones asociadas a un alto impacto emocional, lo cual es de gran valor adaptativo.
En situaciones normales, y no tan emotivas, las investigaciones en memoria nos aportan que hacemos uso de diferentes tipos de esta; disponemos de una memoria implícita, asociada a los hábitos cognitivos y motores, de forma inconsciente, en la que intervienen regiones subcorticales del cerebro; es a través de la práctica y de la repetición, como aprendemos a comer, caminar, etcétera.
Disponemos de una memoria explícita, que permite recuerdos conscientes sobre nuestro conocimiento del mundo y de experiencias personales, e intervienen otras regiones del cerebro; los recuerdos conscientes a corto plazo, se almacenan en la corteza prefrontal, y el hipocampo permite que se conviertan en recuerdos duraderos, que distribuye y almacena, en las distintas regiones corticales.
Se sabe que este tipo de memorias son más flexibles, y necesitan un enfoque muy profundo y asociativo, en el que la reflexión y el análisis adquieren un gran protagonismo.
Estudios profundos referentes al sueño y educación, demuestran que una buena consolidación de la información, es una necesidad imprescindible para el cerebro y para la regeneración neuronal, que facilita la consolidación de lo estudiado en clase; un buen descanso, y sin duda, un buen sueño, facilitan la aparición de ideas creativas.