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Vueve a Cantar!

Vueve a Cantar!

18 de abril de 2016 Citaontavida cancun

“Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sion. Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas. Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: cantadnos algunos de los cánticos de Sion. ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra de extraños? Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza. Mi lengua se pegue a mi paladar, si de ti no me acordare; si no enalteciere a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría” (Salmos. 137:1-6). Esta vida parece una carrera de resistencia; en la última película de “Rocky” comenta el protagonista defendiendo su posición a volver a pelear cuando ya los años parecen impedírselo: “esta vida te golpeará… y no es cuántos golpes puedas dar lo importante, sino cuántos puedas resistir y seguir de pie”. serás tentado a “colgar el arpa” alguna vez, tirar la toalla, rendirte, etc. La frase “colgamos nuestras arpas” es una bandera blanca, una señal de rendición.

VUELVE A CANTAR.                                               17/04/2016
 
“Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sion. Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas. Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: cantadnos algunos de los cánticos de Sion. ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra de extraños? Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza. Mi lengua se pegue a mi paladar, si de ti no me acordare; si no enalteciere a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría” (Salmos. 137:1-6).
 
Esta vida parece una carrera de resistencia; en la última película de “Rocky” comenta el protagonista defendiendo su posición a volver a pelear cuando ya los años parecen impedírselo: “esta vida te golpeará… y no es cuántos golpes puedas dar lo importante, sino cuántos puedas resistir y seguir de pie”.  serás tentado a “colgar el arpa” alguna vez, tirar la toalla, rendirte, etc.   
 La frase “colgamos nuestras arpas” es una bandera blanca, una señal de rendición. 
 
1.- ARPAS EN SAUCES LLORONES. 
 
a) El llanto antecede a la pérdida de propósito: Babilonia no  su tierra. Los judíos fueron llevados allí violentamente por causa de la desobediencia. La primera reacción de perder el rumbo por el cual nos hicieron es que no somos lo suficientemente felices; no importa cuánto podamos reír ocasionalmente, sabemos que interiormente algo falta. Cuando la fiesta acaba, el vacío está allí. 
 
b) Cuando sólo vivimos de recuerdos: Los que habían sido llevados cautivos aún guardaban recuerdos del reino de Judá; el templo y la majestuosa alabanza a Dios dirigida por levitas; sacrificios y rituales, las danzas hebreas. Entonces lloraban… 
¿Qué haces cuando todo lo que tienes son recuerdos y la sombra del pasado eclipsa tu futuro? Si tu vida pasada es mejor que tu presente, también tú estás en cautiverio. 
No es el trabajo que soñaste, pero lo aceptaste porque paga las cuentas. 
No es el cónyuge que te haga suspirar, pero al menos no estás sólo (a). 
No es la casa que planeaste, sin embargo es un techo donde vivir. 
 
2.- EL CANTICO DEL CORAZON, NO SE LIMITA A ACCESORIOS: 
 
a) La decisión de transformar el ambiente, es cuando sucede el milagro: los mismos que te empujaron a vivir una vida que no querías te reprochan luego porque ya no cantas: “y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: cantadnos algunos de los cánticos de Sion”. Los mismos que se burlaron de ti por ser cristiano te echarán en cara que dejes de serlo. Aquellos que soltaron carcajadas ante tus principios son los mismos que luego te exigirán mantenerlos. “Vuelve a cantar” –dicen los habitantes de Babilonia. “Alégranos con las canciones del reino” –súplica el mundo. Y es que si la sal pierde su sabor no queda más remedio para esta tierra; no será sino un globo flotando en el espacio mientras se precipita a su destrucción. “Canta, por favor!!, porque cuando cerraste tus labios se fue la luz de este mundo”  
 
b) ¿Cómo vivir mejor cuando todo se pone peor? “¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra de extraños?” –replicó el salmista. ¿Cómo sostener el tono de la garganta cuando perdiste la música del alma? ¿Cómo bajar el arpa de los sauces cuando lo que amas está lejos de ti? 
El salmo 126 “Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, seremos como los que sueñan. 2 Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las naciones: grandes cosas ha hecho Jehová con éstos. 3 Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres. 4 Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová como los arroyos del Neguev. 5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. 6 Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”. 
 
 
Cuando venga la libertad… cuando reciba otra oportunidad… ¿cuándo volveré a soñar y a cantar? 
¿Perdiste tus sueños? No, mi amigo, lo que tu perdiste es tu libertad. Si algo te esclaviza, es decir, preocupa tu corazón, te afana y te turba, eso es el ladrón de tus sueños. Las pesadillas de los problemas impiden el deleite de los sueños. La mujer maltratada por su marido pierde el sueño del príncipe azul; el hombre cuya empresa está en bancarrota hipoteca sus sueños esperando una oportunidad más adelante. ¡recuperar tu libertad!!
La esclavitud no se creó en el cielo; ¡allí nunca han existido esclavos! Pero, ¿de qué sirve el cielo a quien vive en la tierra? Es allí donde aparece la fe: es traer la libertad del cielo a la tierra. Cuando Dios hace volver al hombre de su cautiverio, entonces vuelve a soñar; ¿y cómo se hace esto? Recuperando Sion. Sion es figura del reino de Dios. 
Cuando el reino prevalece, el sueño regresa. “Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, seremos como los que sueñan”. Deja de preocuparte y de afanarte. Cuando te esclavizas de las cosas temporales pierdes la capacidad de soñar; la mente se bloquea y comienzas a caminar en círculos. 
Entonces recuperarás tu gozo y tu alegría. “Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza”. 
El hombre cautivo, sin libertad, no ríe igual que el hombre libre. Ya sea su esclavitud física, emocional, espiritual, económica o de cualquier índole, el resultado es el mismo: alma triste sin deseos de alabar. Pero cuando experimentas la libertad del reino; esto es, cuando decides levantarte y procurar obediencia a la voluntad de Dios, entonces regresa la alegría y cantas todo el día. 
 
..entonces dirán entre las naciones: grandes cosas ha hecho Jehová con éstos. 3 Grandes cosas ha hecho Jehova con nosotros; estaremos alegres”
 
Todo esfuerzo será ampliamente recompensado, así que no escatimes esfuerzos por una buena vida. Inténtalo otra vez, vuelve a perseguir tu sueño: “los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”. Existe un adagio antiguo que decía: “si las cosas que valen la pena se hicieran fácilmente, cualquiera las haría”. Sigue andando, camina aunque parezca tiempo de llorar, no te rindas. Mira el salmo: aunque tengas razones para llorar, no dejes de sembrar la semilla acorde a lo que quieras cosechar. No siembres queja ni incredulidad; tampoco amargura ni dolor; siembra tu sueño, haz aquellas cosas que mañana contribuirán para hacer posible la realización de lo que soñaste. 
No pierdas la cosecha. Aunque parezca que el tiempo pasa sin ver resultados, no maldigas tu semilla;  llámala como el salmista: “preciosa semilla”; ¡bendiciendo la semilla bendices la cosecha! 
 
3.- CON MI ACTITUD RECUPERO MI CANTICO:
 
a) Recuperando la fuente del gozo. El salmista llora porque alguna perdió por el cautiverio la fuente de su alegría.  Salmos: 50:14 Sacrifica á Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo. 15 E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me honrarás.
 
b) Nuestra propia fuente de alegría. Nosotros también tenemos una nueva Jerusalén, el Libro la llama Iglesia (Ap. 3:12; 21:2). Y cuando los creyentes verdaderos están lejos de ella también cuelgan sus arpas. 
Eso es lo que siento sin la iglesia y lo que sentía el salmista sin Jerusalén. Al final de la historia, Apocalipsis presenta a los redimidos vencedores con arpas, sólo que esta vez, sus arpas no están colgadas, sino en sus manos, listos para cantar (Ap. 5:8; 14:2; 15:2). 
Te invito a descolgar tu arpa, y  vuelve a cantar!   
 
Pr.  Silas F. Garcia
 

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