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Lázaro Ayala

Lázaro Ayala

14 de junio de 2016 En esta esquina

Nació el 18 de marzo de 1929, en Santa María del Oro, en Durango. El gustó por el boxeo le nació en la juventud, en la que incluso lo practicó a nivel amateur. Ya en la Ciudad de México, Lázaro Ayala abrazó el oficio de mánager de boxeo, pero fue víctima de un complot por parte de los manejadores encumbrados que controlaron la Unión de Mánagers durante décadas.

 Lázaro Ayala
(1929-1999)

Nació el 18 de marzo de 1929, en Santa María del Oro, en Durango.
El gustó por el boxeo le nació en la juventud, en la que incluso lo practicó a nivel amateur.
Ya en la Ciudad de México, Lázaro Ayala abrazó el oficio de mánager de boxeo, pero fue víctima de un complot por parte de los manejadores encumbrados que controlaron la Unión de Mánagers durante décadas.
Lázaro Ayala soportó un boicot de parte de los manejadores capitalinos de 1965 a 1985, 20 años en los que sin embargo se dedicó a la formación de boxeadores amateurs y profesionales, privilegiando el dominio de la técnica, sobre todo defensiva.
Durante los Juegos Olímpicos de México’68 fue juez de vendaje y, como gran anécdota, le tocó revisar el vendaje de George Foreman, el estadunidense que ganó la medalla de oro en el peso completo y que a la postre ha sido uno de los más grandes campeones de todos los tiempos en el terreno profesional.
Para los Olímpicos de Munich’72, Lázaro Ayala calificó al peso medio José Luis Espinosa, bautizado por nuestro personaje como “Mamut” a causa de lo vello que invadía todo su cuerpo.
Aun cuando por estatutos ganó el derecho de convertirse en seleccionador nacional para los Juegos Olímpicos de Munich, Lázaro Ayala fue víctima de los compadrazgos y amiguismos que tanto mal han causado al deporte mexicano y no recibió el nombramiento.
Lo que destacó a Lázaro Ayala como hacedor de boxeadores fue la atención que prestó siempre al dominio de la técnica, sobre todo en el terreno defensivo.
Para darle forma al estilo propio, Ayala mezcló: las combinaciones del boxeo mexicano, la elusividad del argentino (perfeccionando el manejo de piernas), el excelso boxeo californiano (con Sugar Ray Robinson como prototipo) y los movimientos mecánicos y la preparación física del pugilismo ruso.
Se le considera impulsor del implacable doble gancho izquierdo (al hígado y a la quijada en cuestiones de segundos) que distinguió a algunas de las grandes figuras del pugilismo mexicano. A estas alturas, la monarca mundial supermosca WBC, Zulina “La Loba” Muñoz ejecuta con maestría esa combinación, gracias a la herencia que don Lázaro dejó en sus hijos Mauro y Lázaro Ayala.
La honestidad fue premisa inquebrantable que los Ayala heredaron de su padre. “El sueldo del boxeador es intocable… que nunca los tachen de haber robado a un boxeador”, aconsejaba.
Curiosamente, en 1989 Lázaro Ayala se convirtió en dirigente de la misma Unión de Mánagers que lo mantuvo vetado dos décadas.
En 1999, Lázaro Ayala “falleció pensando en boxeo y hablando de boxeo”, recuerda uno de sus herederos, Mauro Ayala, quien hace equipo con sus hermanos Lázaro (entrenador), Alejandro (doctor), además de su sobrino Joaquín, quien representa la tercera generación de los Ayala en el boxeo.
Él fue Lázaro Ayala, nuestro personaje que inaugura la sección “Nostalgia” de esta naciente página web especializada en boxeo.

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