Jugar no es solamente un juego, es la manera que tiene un bebé y un niño de desarrollarse, de utilizar su mente y de crecer de una manera saludable en todos los aspectos. De ahí la importancia de que los niños aprendan y se eduquen desde edades muy tempranas a través del juego.
Durante los primeros años de vida son los padres los que en el ámbito familiar favorecen que sus hijos descubran el mundo que les rodea a través de la interacción. Pero una vez inician la edad escolar, una buena parte de la responsabilidad y el apoyo a esta educación parte de los centros educativos y, en menor medida pero no por ello menos importante, de las actividades que los niños realizan una vez finaliza el horario escolar.
De unos años a esta parte, las actividades extraescolares se han convertido en un complemente muy importante a la educación de los menores fuera del periodo lectivo. Las familias encuentran en este tipo de formación una manera eficaz de rellenar el ocio de sus pequeños con actividades que ayudarán a su desarrollo. Ahora bien, son positivas en tanto estimulan el crecimiento del niño y favorecen el contacto y la relación con los demás. Una actividad extraescolar no debe convertirse únicamente en el vehículo para mantener ocupado al niño, sino que debe aspirar a ser un alivio a la jornada escolar de los pequeños. Y es aquí donde el juego juega un papel crucial.
En Formaquali, con una amplia experiencia en la generación de contenido extracurricular, entendemos que el juego es la manera más eficaz de lograr los objetivos que se pretenden con este tipo de actividades: la integración de nuestros pequeños en su entorno a través de actividades que les ayudan a crecer. Para ello, hemos convertido el juego, la motivación y la creatividad en la base de la educación musical, de idiomas y deportiva.
Debido a que sabemos de la importancia de que el niño asuma estas actividades no como una carga sino como parte del juego de seguir aprendiendo, entendemos que las familias deben tener en cuenta varios aspectos importantes a la hora de decantarse por una u otra actividad.
- Primero de todo, no se debe ver este complemento educativo como una manera de tener entretenidos a los más pequeños para que no estén en casa o en la calle, teniendo en cuenta que la actividad en un parque, un paseo, o simplemente escuchar música en casa favorece el desarrollo de la mente. Las extraescolares deben suponer un complemento a la formación que motiven los intereses del pequeño. Cuando el niño percibe una carga o una obligación más que un entretenimiento, la acción falla.
-En la metodología utilizada debe primar el juego. Jugar y jugar para aprender. Si una actividad extraescolar sigue fomentando el aprendizaje a través de la memorización y la disciplina educativa lo único que conseguiremos es desmotivar a nuestros hijos, que verán en este tipo de formación una mera continuación a la jornada lectiva.
-Intentemos seleccionar aquellas actividades que motiven a los niños, ya que ocupar su tiempo de ocio con múltiples tareas no supone que tengan un tiempo libre de mayor calidad.
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