¿Sabía usted que aprender un idioma extranjero produce muchos beneficios, no sólo en el ámbito de la comunicación, sino que a nivel cerebral, cognitivo y en la vejez? En el siguiente artículo detallaremos algunas de estas cuestiones.
¿Sabía usted que aprender un idioma extranjero produce muchos beneficios, no sólo en el ámbito de la comunicación, sino que a nivel cerebral, cognitivo y en la vejez? En el siguiente artículo detallaremos algunas de estas cuestiones.
Saber hablar inglés, francés, alemán o chino, da lo mismo. Lo central aquí es aprender a hablar en otro idioma que no sea la lengua que viene de nuestros orígenes. Por la sencilla razón, de que al aprender un nuevo idioma, aprendemos un nuevo mundo. Y de paso, nos beneficiamos por muchas cosas: colaboramos con nuestro gran motor del conocimiento, el cerebro, con nuestro desarrollo cognitivo y llegamos a la última etapa de nuestra vida más saludables y felices. Además se pueden conocer nuevos lugares, conocer gente y vivir nuevas experiencias.
Beneficios al cerebro
Científicos de la Universidad de Lund en Suecia han descubierto los beneficios de aprender una lengua extranjera en el impacto que ésta produce a nivel cerebral. Juntaron unos cuantos pacientes que aprendieron a hablar un nuevo idioma y a partir de una serie de experimentos que consistían en someterlos a escáneres de resonancia magnética lograron llegar a una asombrosa conclusión: aprender un nuevo idioma hace que determinadas partes del cerebro crezcan, específicamente el hipocampo y tres áreas de la corteza cerebral. ¿No es brillante?
Positivo para nuestro desarrollo cognitivo
Los niños que manejan otro idioma llevan una ventaja respecto a sus pares. Dicen los estudios que los niños bilingües muestran un mejor desempeño a la hora de resolver problemas matemáticos y desarrollan un pensamiento creativo, con un vocabulario más rico y amplio. Todo esto se basa en la habilidad cognitiva de poder cambiar entre un lenguaje y otro, que a su vez permite desarrollar estas habilidades recién mencionadas. Además, permite que ellos mantengan la atención selectiva (capacidad de concentrarse en lo más importante) por un largo rato, más que el resto de los niños.
Una vejez protegida
El Alzheimer es una enfermedad que asusta a muchas personas que están transitando el camino hacia la vejez. Se ha descubierto también que aprender un nuevo idioma colabora para que se disminuyan los riesgos de padecer esta enfermedad en la tercera edad. ¿Cómo? Al practicar un idioma y otro, y al hacer el cambio entre ellos, mantiene activo al cerebro, y lo aleja de los peligros de la atrofia causada por Alzheimer, o al menos lo prepara mejor al cerebro para enfrentar esta enfermedad cuando llegue.
Conclusión: ¡un “me gusta” a los idiomas!
Aprovechemos si disponemos del tiempo y los recursos suficientes para aprender un idioma nuevo, que nos llame la atención, que nos guste. Es una inversión más que importante, y no nos vamos a arrepentir…al contrario, podemos ganar en muchos aspectos que permanecerán para toda la vida. ¡Adelante!
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