La educación está cambiando de manera importante en el mundo, así como sus paradigmas, y uno de ellos es que debe ser integracionista; se necesita, sin duda, un enfoque transdisciplinario. Definitivamente, la última década es la del cerebro, con sus aportes y su relación ineludible con la educación, en específico, como lo menciona César Alanís, Director de Vinculación del Instituto Nacional de Neuroeducación, hoy sabemos cómo aprende el cerebro, su conducta, qué lo nutre, y qué afecta su correcto funcionamiento.
Muchos investigadores coinciden en la imposibilidad de entender la educación, si no tenemos en cuenta cómo funciona el cerebro. La neuroeducación es mirar la evolución biológica y aprender de ella, para aplicarla en los procesos educativos, es ahí donde los docentes deben aprovechar todo lo que se conoce y lo que aportan las investigaciones del funcionamiento del cerebro humano, para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje.
¿Qué aportan las neurociencias al mundo? *
1. Que todo niño tiene derecho a desarrollar su potencial.
2. Que el desarrollo se encuentra bajo influencias genéticas y ambientales.
3. Que el alto nivel de estrés provoca un impacto negativo en el aprendizaje.
4. Que las emociones matizan los aprendizajes.
5. Que las experiencias directas y multisensoriales son fundamentales para el aprendizaje.
6. Que los ejercicios y el movimiento están íntimamente conectados con el aprendizaje.
7. Que la música y el arte transforman al cerebro.
8. Que la capacidad del cerebro para guardar información es ilimitada y maleable.
9. Que varios factores ejercen influencia en el cerebro, y por ende, en el aprendizaje.
10. Que las herramientas neuropedagógicas son esenciales para potencializar la enseñanza-aprendizaje de los niños.
11.- Que los pensamientos predominantes de los niños también son relevantes en la enseñanza-aprendizaje.
César Alanís comenta que no basta con que entendamos cómo funciona el cerebro, ahora somos responsables de entender cómo procesa y aprende, y es nuestra responsabilidad cuidarlo. Ahora sabemos la relación que existe entre la nutrición y el rendimiento académico; un promedio de 100 mil millones de neuronas, en la intrincada red neuronal, conforman la personalidad de cada individuo, y funciona gracias a las sustancias químicas, las cuales transmiten mensajes de una neurona a otra.
No obstante, siguen muchas preguntas sin responder, que con el paso del tiempo, se develarán. Hoy sabemos, por ejemplo, que la buena relación del alumno con el profesor, mejora, no solo el clima en el aula, sino también, los procesos de enseñanza-aprendizaje, ya que la emoción positiva, ancla de manera importante, el conocimiento que se imparte en clase. También sabemos que la dieta saludable influye en el rendimiento escolar, que la relación de atención plena mediante la meditación, observación y respiración, permite que los procesos atencionales mejoren en clase; esto, y muchas cosas más, se saben a partir de las investigaciones realizadas en el terreno de las neurociencias.
La alimentación saludable, de igual forma, es parte de las investigaciones en neurociencias, que permiten comprender las consecuencias irreversibles que tienen para el cerebro, saber elegir los alimentos que comemos.
Los estudios profundos en el tema de salud física y mental de los alumnos, indican que existe una alarmante cifra en las escuelas, entre los problemas de peso y la mala actividad académica de los niños; los alumnos, de cualquier grado académico, con sobrepeso severo, tienen entre cuatro y cinco veces más probabilidades de un bajo desempeño escolar, comparado con aquellos con peso ideal.
Lo anterior, constituye un problema muy serio, en la educación formativa para cualquier escuela, ya que son niños con puntuaciones irregulares, generando rezago educativo, lo que implica gastos adicionales, con altas probabilidades de ser colocados en educación especial y en clases de refuerzo.
Es un hecho que, en México, tenemos problemas de salud en miles de infantes, y desde los aportes de las neurociencias, también sabemos que esto afecta el rendimiento académico. Los estudios médicos, en instituciones formativas en toda la República Mexicana, muestran que se ha encontrado niños con asma, problemas en las articulaciones, diabetes tipo 2, depresión, ansiedad, y problemas de relación con sus compañeros, tales como, ser objeto de burlas, soledad y baja autoestima, lo que ocasiona que pierdan el interés académico.
Las investigaciones son muy claras, y sobre todo contundentes, ya que han comenzado a esclarecer la relación entre la actividad física, antes, durante y después de clase, porque se sabe que mejora de manera importante el rendimiento en los estudiantes en la escuela, estimula el aprendizaje, mejora la salud mental, y por supuesto, emocional, integrándose a la actividad académica, de forma más relajada y con mayor disposición para aprender.
La neuroeducación en el aula dispone de una serie de herramientas, que permiten al maestro ser un estratega en la enseñanza–aprendizaje. Ya no debemos enseñar de la misma forma en que nos enseñaron, esto tiene que cambiar, y sobre todo, acabar; actualmente, cientos de docentes en varios estados de la República se forman en el Instituto Nacional de Neuroeducación, con el propósito de mejorar en cada alumno su aprendizaje, sin duda, una excelente manera de mejorar la educación en México.