Hoy te compraste flores
“Nadie te trajo flores. Hoy aprendiste a regalártelas tú.”
Pasaste junto al puesto de flores y te detuviste. Te acordaste de cuando llegaban a tu puerta sin motivo, con una nota chiquita, y sentiste ese hueco de saber que ya nadie te las va a traer.
Es normal que duela. No extrañas las flores: extrañas sentir que alguien pensaba en ti a mitad del día. Ese detalle te hacía sentir que importabas.
Pero esa sensación no se fue con esa persona. Lo que te hacía bien era el cuidado, y el cuidado también puede salir de tus manos.
Hoy, de regreso, te compraste un ramo pequeño. Nada especial, solo porque sí. Lo pusiste en un vaso con agua junto a la ventana y la casa se sintió distinta.
Este domingo regálate algo sin esperar a nadie: unas flores, tu postre favorito, una tarde sin culpa. Empezar a quererte también se nota en los detalles.