Sus ganchos siguen en tu clóset
“Ese espacio vacío en tu clóset ya es tuyo. Llénalo de ti.”
Abres el clóset para sacar una camisa y ahí están: los ganchos vacíos de su lado. Se llevó su ropa, pero dejó ese hueco que te recuerda, cada mañana, que ya no está.
No los has movido. Tal vez porque quitarlos se siente como aceptar que no va a volver, y todavía no estás lista o listo para eso. Y está bien que te pese algo tan pequeño.
No te duelen los ganchos. Te duele la costumbre de compartir un espacio, de que tu ropa y la suya se tocaran. Eso fue real y por eso cuesta.
Pero ese lado del clóset no está esperando a nadie. Es espacio que ahora te pertenece completo, como tu tiempo y tus mañanas.
Hoy no tienes que reacomodar tu vida entera. Solo cuelga ahí una prenda tuya, la que más te gusta. Que lo primero que veas al abrir la puerta seas tú.